Fuente: IA copilot
La Gran civilización de Catilipo.

Existió hace muchísimo tiempo una ciudad muy diferente a todas las demás jamás creadas. Era un lugar donde todo funcionaba al revés: la gran ciudad de Catílipo. Estaba ubicada en una pequeña isla en medio del océano, y, por lo poco que sabemos gracias a algunos cronistas de la antigüedad, al parecer se encontraba en algún lugar cerca de la Polinesia.

Según cuenta la historia, en esta ciudad predominaba la injusticia, los robos, el narcotráfico, la delincuencia, el secuestro, la extorsión; en fin, todo lo que ahora nos parece normal en nuestras sociedades. Pero en Catílipo, todo era al revés.

En las escuelas se enseñaban diferentes técnicas de robo, a falsificar documentos, a evadir impuestos, al engaño, a la trampa y el ardid. También se instruía en técnicas vocales para convencer y luego estafar a las personas. Todo esto era lo primordial en esta gran ciudad. El amor, el respeto, la justicia y la responsabilidad eran palabras totalmente desconocidas y estaban prohibidas en todos los manuales. Por eso, era raro ver manifestaciones de afecto en las calles; nadie se hablaba ni se saludaba.

Se enseñaba el manejo de todo tipo de armas, por lo que todo el mundo andaba armado hasta los dientes. También se enseñaban los componentes químicos para poder preparar la base de pasta de coca y se dictaban talleres en los que se aprendía a fabricar drogas de todo tipo. En fin, Sodoma y Gomorra eran paraísos comparados con la gran ciudad de Catilipo.


Pero un día, al cantar el gallo, la civilización desapareció sin dejar rastro, tal como sucedió con los mayas. Dos mil  años después, nadie sabe que sucedió. La isla fue tragada por el océano. Investigadores e historiadores se han abierto camino en el mar, fallando en cada intento por encontrar algún vestigio de esta antiquísima civilización. Algunos narradores comentaron mucho tiempo después que fue una gran hambruna lo que los mató; otros afirman que fue una plaga o una peste, incluso hay quienes afirman que se lo llevaron seres de otro planeta. Lo que sí es cierto es que  quedaron rumores que algunos sobrevivientes lograron esparcirse mágicamente por todo el planeta hasta volver a poblarlo. Cuenta la historia que así fue como nacieron "los políticos" en todo el mundo.








Autor: Franklin Pernett Velásquez.